Entre Huesos y Demonios: Update
Salu3,
¿Se acuerdan cuando les dije que estaba escribiendo un libro y dije que iba a sacar un capítulo por semana? Luego saqué 2 capítulos y no publiqué más.
Oh, sweet summer child. He aquí la parte más desgarradora: no he dejado de escribir pero varias cosas fueron ocurriendo durante mi proceso creativo que valen la pena ser comentadas no para justificar sino divulgar y articular mi lucha con estos demonios …y huesos.
En lo que se estaba perfilando como un primer draft hubo varios problemas que fui atacando y voye por partes.
El primer problema es que no siempre sentía ganas de escribir lo siguiente que iba a ocurrir y ese reto autoimpuesto hacía que me fuera por las ramas y estuviera un poco a ciegas. A veces me provocaba escribir el final, a veces otra secuencia, a veces sentarme a hacer diálogos. Es muy jodido ir minuto a minuto página a página y luego esperar que eso esté listo para ser entregado. Simplemente no es la realidad. Esta semana se hizo viral un clip de Zach Cregger diciendo que para tener un primer draft hace algo llamado elfing, donde un elfo escribe escenas por ti y luego las arreglas, y me sentí plenamente identificado porque ese es el tipo de proceso iterativo que yo he aplicado toda mi vida en general y quería renegar al someterme a la disciplina de un capítulo por semana.
El otro asunto es fundacional. Las cosas que pasaron en ese capítulo y los siguientes capítulos van a pasar, son beats de la historia. El problema es que el grueso del drama lo estaba articulando con una suerte de flashbacks, recuerdos, historias de camino y anécdotas contadas por los personajes. Sin quererlo estaba convirtiendo la historia en un episodio de Family Guy donde Peter Griffin se la pasa recordando sketch tras sketch. La culpa de esto es mía porque mi mayor influencia para esta historia sigue siendo Bloodborne y también soy culpable de haber estado leyendo mucha literatura modernista que te construye un universo de forma casi antropológica a través de referencias al pasado que uno arma en la cabeza. No hay nada de malo en esto —uno de mis libros favoritos es Hyperion que al final del día es un conjunto de cuentos— pero en mi esfuerzo de construir un universo terminé saltándome el drama.
Un problema común de los estudiantes de cine en sus cortos es que sus personajes hablan mucho y cuentan muchas historias. Esto es más barato que RODAR esas escenas, pero dramáticamente inferior. No es lo mismo decir “y entonces Hitler se suicidó en el búnker” así tengas la voz de Michael Caine, que estar ahí en primera persona con un hombre minuto a minuto casándose con la mujer de su vida, acorralado por sus pecados y a punto de matarse para no ser capturado por el ejército rojo. O un carajo que solo conoce a Jesucristo por ser carpintero y el Evangelio empieza con un carajo contando cómo terminó en la cruz. Me encontré en mi historia con múltiples personajes narrando una acción que ya había pasado y transmitiendo esa intensidad al lector apostando por pura empatía. Mi primera novela se estaba convirtiendo en una colección de cuentos en lugar de una novela.
Un ejemplo práctico es esto: al protagonista le entraron a coñazos de carajito. Su padre lo volvió mierda y ese trauma físico y psicológico condiciona el resto de su vida. Esto no pertenece al lore del personaje, es la historia. Es fundamental contar eso desde un punto de vista dramático y muchas de las cosas que iba a dejar como easter eggs tienen que ocurrir y no puedo decir “epa, btw, este personaje fue un mal padre” o “este pueblo está maldito”. Es una especie de show don’t tell.
¿Por qué esto sí funciona en Bloodborne y todos esos juegos de From Software? Porque el juego es el juego, ya estás atrapado en una aventura, en un mundo que estás caminando, donde pasan cosas y matas monstruos y llevas una espadota y un sombrero. Ya te estás divirtiendo, ya hay mucho a simple vista. Pero esto no es un videojuego, es un libro. Entonces me toca escribirlo como tal y pasar de ser Bloodborne en Papel a 100 Años de Soledad en el Infierno.
Sigo trabajando muchísimo en esto y he reemplazado prácticamente todo mi tiempo en redes sociales y el podcast en escribir algo de lo que me sienta orgulloso y demuestre que tengo madera para contar historias. No sé si venda bien, no sé si a la gente le guste, pero me encanta sentarme a escribir y desenterrar todas las pesadillas que ha atravesado este pueblo. Me ha ayudado un montón con mi salud mental tener este proyecto y ojalá esto algún día sea mi carrera a tiempo completo.
Por último, pido disculpas por no haber sido that guy que escribe un capítulo a la semana como lo prometí, pero mi error fue hacer esa promesa. No les voy a mentir, fue una idea producto de estar mucho en internet y pensar que si alguien no produce algo al menos cada semana es un perdedor. Traté de convertir un proceso creativo en contenido en lugar de poner la historia primero. No cometeré ese error de nuevo.
Terminaré el primer draft, buscaré un editor, veré si puedo publicarme con alguien serio y les prometo que cuando Entre Huesos y Demonios esté en sus manos dirán “¡Demonios… qué buena historia!”
Si quieren dejar algunas palabras de apoyo o ponerme “buuuu!!! Perdedor” en los comentarios son bienvenidos. Siempre ayuda.
Una Bulla
Gracias por el apoyo a: Andrea, Ciro, Carlos, Cesar, Daniel, Daniel P, Elena, Elias, Gabo, Guillermo, Hugo, Isni, Jose Javier, Juan, Lino, Luismi, Malbanyat, Melecio, Nacho, Paolo, Ricardo, Shirley, Athenea, Ina y Moi.
Si quieres salir en esta lista, puedes apoyarme monetariamente en Patreon o hacer upgrade de tu suscripción en Substack. El dinero lo utilizo para comprar pão de queijo, juegos de Steam y creatina.

