El Paquete Semanal: For me, it was Tuesday
Salu3,
Tengo el presentimiento que esta edición los va a dejar en un auténtico hueco existencial pero mejor un hueco existencial producto de ejercicios contemplativos que el vacío que deja el abandono de la excelencia para dejarla en manos de redes neuronales.
La Pregunta Filosófica
Si alguien leyera tus prompts de AI en el trabajo, ¿qué tan estúpido e incompetente pensaría que eres?
Good to Know
Cómo volver mierda un microondas
Cómo quitarle una muela a un caballo
Cómo hacer las mejores papas de air fryer fritas del mundo
Recomendación de la Semana
Los hombres en el amor tenemos que tener este fucking mindset, bros. Never give up.
Video de la Semana
¿Tienes 3h para ver un video sobre un juego que sacó una secuela hace 22 años y más nunca terminaron la saga? Perfecto.
Meme de la Semana
𝕵𝖊𝖘𝖚𝖘 𝕮𝖍𝖗𝖎𝖘𝖙 𝖇𝖊 𝖕𝖗𝖆𝖎𝖘𝖊𝖉
Terminally Offline
Existe una película que es una adaptación de Street Fighter protagonizada por Jean-Claude Van Damme and Kylie Minogue. Seguramente muchos de ustedes recuerdan como la mejor película del mundo, pero lamento reportar que no solo no es la mejor sino que está llena de decisiones de casting cuestionables como que un belga con acento sea el protagonista pero el personaje que interpreta sea un soldado americano. No la vean de nuevo porque posiblemente se van a decepcionar.
Dicho eso tiene sus momentos donde alcanza unas notas altísimas como cuando Chun-li tiene al villano enfrente, M. Bison (que de hecho ese era el nombre del boxeador en la versión japonesa y es interpretado por Raul Julia), y le está confesando que lleva años persiguiéndolo porque él arrasó su aldea y mató a sus padres.
En un despliegue de drama maravilloso, Bison le responde que para él eso fue… solo un martes.
Más o menos por el mismo concepto, World's End, la última película de la trilogía de Cornetto del director Edgar Wright es sobre un hombre interpretado por Simon Pegg que quiere revivir un pub crawl legendario que hizo con sus amigos pero para ellos… solo fue un sábado bebiendo caña.
Mi vida está llena de estos momentos canónicos sobre conversaciones que he tenido, consejos que he recibido o celebraciones que guardo con cariño. En estos meses he estado volviendo a correr y un amigo una vez durante la universidad me explicó que cuando corres mucho te termina gustando y “es como flotar”. Tardé casi 2 décadas en escribirle que finalmente había alcanzado ese punto con mi entrenamiento. Estoy seguro que él no se recuerda de haber tenido esa conversación pero yo pasé años preguntándome si eso era posible y rebotando ese sentimiento con mis otros amigos runners. Le mandé un voice note que aún no me responde.
A nivel laboral tengo multitud de momentos que he aprendido lecciones pivotales de otras personas y ellos ni se recuerdan. Hace unos meses le recordé a otro amigo que gracias a él yo había descubierto uno de mis mantras en esta vida: all you need is 20 seconds of insane courage. Una frase que viene de … *checks notes* la película del zoológico con Matt Damon.
Cada vez que he aplicado a un trabajo, expresado mis sentimientos, enfrentado un diagnóstico, o requerido hacer algo de valor, he recordado esa pieza de sabiduría. ¿Otro ejemplo? Una vez el CEO de una empresa en la que trabajé dijo que él había llegado lejos porque nunca dejó de levantar la mano. No es que pedía el taxi o se llevaba las manos a la cabeza, sino que levantaba la mano para ofrecerse a ayudar, preguntar, intervenir y poco a poco vas entrando a espacios donde no se habían dado cuenta que te necesitaban. Este carajo no tiene ni idea de esa anécdota. Yo se la escuché en un podcast pesado sobre emprendimiento que compartió en el chat del trabajo pero es algo que llevo conmigo en cada proyecto, cada trabajo, cada tarea.
Ahora bien, estas son lecciones. Pero hay muchos eventos y lugares que nunca sabré si para la gente que estaba ahí era… otro martes. No sé si mis compañeros de uni recuerdan con el mismo cariño los sábados en la Simón Bolívar: estudiar y jugar Smash Brothers (muy distinto de jugar a smash a brother, eso no lo hicimos). O si para ellos esos días eran simplemente un infierno y el compartir en comunidad era solo tolerable. Tampoco le he preguntado a mis amigos y ex-compañeros de piso si recuerdan con cariño esas noches de bares por Barcelona, las partidas de FIFA o cuando fuimos falsamente acusados de terrorismo digital (esto último no pasó, solo quería meterle drama al asunto).
No me gusta reunirme con mis amigos a echar los mismos cuentos porque me da un poco de miedo que para ellos solo haya sido… un martes. Y tal vez es te post termina siendo un poco más personal que de costumbre pero me abro un poco para que tú que estás leyendo esto te pongas a meditar cuáles han sido tus martes. Tampoco le dediques muchas horas, preocúpate por los martes que están por venir.
Una Bulla
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Buenísima entrada, Cristian. Quedé pensando